Menos caudal o presión
El tanque tarda más en llenarse y el agua sale con menos fuerza que antes.
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El mantenimiento de bombas sumergibles para pozos es clave porque el equipo trabaja sumergido, fuera de la vista, y sus fallas suelen notarse tarde: primero baja la presión, después el motor se calienta y por último el agua deja de llegar. La bomba es el equipo que empuja el agua desde el fondo del pozo hasta el tanque, y el mantenimiento se enfoca en ella y no en el pozo: revisa el motor, las etapas de bombeo, el cable, la tubería y el tablero que la controla. Aquí le explicamos qué partes tiene, qué señales anuncian una falla y cuándo es necesario extraerla para revisarla en superficie.
El orden exacto depende del modelo, pero una revisión razonable sigue una lógica de lo más simple a lo más invasivo:
Se registran presión, caudal, ruidos, arranques frecuentes y el aspecto del agua antes de tocar nada.
Personal eléctrico calificado revisa tensión, corriente y protecciones, y las compara con los datos de placa del motor.
Una prueba de aislamiento indica si el cable o el motor están perdiendo aislamiento por humedad o por daño.
Se verifica si el problema viene del equipo o de que el nivel del agua en el pozo cambió.
Con grúa o polea adecuada se saca la columna completa para examinar motor, etapas, válvula de retención y tubería.
Con el equipo a la vista se define qué piezas se cambian y si conviene reinstalar la misma bomba o una distinta.
Conocer las partes ayuda a entender qué se revisa y por qué:
Es la parte eléctrica. Puede fallar por sobrecalentamiento, por bajo aislamiento, por trabajar con tensión inestable o por arranques demasiado seguidos.
Está formado por etapas con impulsores y difusores que van elevando la presión. La arena y los sólidos los desgastan, y con el desgaste baja el caudal aunque el motor siga girando.
La válvula evita que el agua regrese al pozo al parar la bomba; si falla, el equipo arranca con más esfuerzo. La tubería puede presentar corrosión, incrustaciones o uniones flojas.
El cable sumergido sufre por humedad y por roces al subir y bajar el equipo. El tablero incluye arrancador y protecciones, y es la primera defensa contra sobrecargas y contra trabajar sin agua.
Cuando se retira la bomba aparecen tres caminos posibles, y no siempre es el más costoso el más conveniente:
Si al sacar la bomba se ve mucho sedimento o costras, el problema puede estar en el pozo y no en el equipo; en ese caso vea la limpieza de pozos de agua o la rehabilitación de pozos.
El tanque tarda más en llenarse y el agua sale con menos fuerza que antes.
La bomba enciende y apaga con frecuencia, algo que castiga al motor y al arrancador.
El térmico o el guardamotor se activa sin que haya cambiado el uso.
Señal de desgaste o de que el pozo está aportando sólidos que dañan los impulsores.
Zumbidos, golpeteo o vibración en la tubería de descarga que antes no estaban.
Una bomba sumergible opera con electricidad en presencia de agua. Nunca la manipule con la energía conectada, no haga puentes en las protecciones y evite hacer funcionar la bomba sin agua. Extraer el equipo exige herramienta adecuada y personal con experiencia; una columna pesada que se suelta puede causar lesiones graves y dañar el pozo. Consulte a Emosa para orientarse sobre el servicio y la disponibilidad, o revise el mantenimiento integral de pozos.
Depende del modelo, del uso y de las condiciones del agua. El manual del fabricante indica las revisiones mínimas, y las mediciones eléctricas y de caudal permiten ver tendencias antes de que ocurra una falla. Para armar un calendario por componente, puede consultar nuestra guía sobre la frecuencia de mantenimiento de pozos.
No. Muchas verificaciones se hacen desde la superficie: presión, caudal, corriente, tensión y estado del tablero. Solo se extrae el equipo cuando esas pruebas señalan una falla dentro del pozo o cuando toca revisar el motor, las etapas o el cable. Sacar la bomba sin diagnóstico previo puede ser un trabajo innecesario.
Puede haber desgaste en impulsores por arena, una fuga en la columna, una válvula de retención con falla o un nivel de agua más bajo del que la bomba maneja bien. Solo un diagnóstico con mediciones permite distinguir si el problema está en el equipo o en el pozo.
No debería. Las bombas sumergibles se enfrían y se lubrican con el agua que las rodea, y operar en seco las daña con rapidez. Por eso el tablero suele incluir protección contra baja carga o falta de agua, y conviene verificar que funcione. Si el nivel del pozo baja mucho, consulte antes de seguir bombeando.
Emosa ofrece servicios de mantenimiento de pozos. Para conocer el alcance disponible para su bomba, modelo y ubicación, escríbanos por WhatsApp o llámenos, e indíquenos qué síntomas ha notado. Con esa información se orienta el diagnóstico inicial y se define la visita técnica.
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