Pozo recién perforado
Tras limpiar y desarrollar el pozo, el aforo indica con qué caudal puede trabajar y qué bomba conviene instalar.
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La prueba de bombeo y aforo de pozos responde una pregunta que la perforación sola no contesta: cuánta agua da el pozo. El aforo es el conjunto de pruebas con las que se mide el caudal que puede entregar y cómo reacciona el nivel del agua al extraerla. Con esa información se elige la bomba adecuada, se define un caudal de operación sostenible y se evita agotar la fuente. Esta guía explica los conceptos básicos, los tipos de prueba y los momentos en que conviene realizarlas, sin cifras ajenas a su caso, porque cada pozo se comporta de manera distinta.
Tras limpiar y desarrollar el pozo, el aforo indica con qué caudal puede trabajar y qué bomba conviene instalar.
Si el agua llega con menos fuerza o el nivel baja más que antes, una nueva prueba permite compararla con la anterior.
Tras limpiar o rehabilitar, se mide de nuevo para comprobar si el pozo recuperó capacidad.
Si usted planea ampliar el uso del agua, conviene saber si el pozo soporta ese mayor consumo.
Estos datos se registran con la hora, para construir un historial que un profesional interpreta. Con ellos se obtiene, por ejemplo, la relación entre caudal y abatimiento, que ayuda a valorar la capacidad del pozo.
Un aforo completo suele combinar varias pruebas. Cada una responde una pregunta diferente:
Antes de bombear se mide el nivel estático con una sonda, para tener un punto de partida confiable.
Se bombea por etapas, aumentando el caudal en cada una. Sirve para conocer cómo responde el pozo a distintos ritmos y escoger un caudal de trabajo razonable.
Se bombea un caudal fijo durante un periodo prolongado y se sigue la evolución del nivel. Permite observar si el acuífero sostiene la extracción.
Al detener la bomba se registra cómo sube el nivel. Aporta información sobre el acuífero y sobre el estado del pozo.
La prueba necesita una bomba capaz de sostener el caudal previsto, un medio confiable para medir el volumen de agua, una sonda de nivel y un plan para descargar el agua bombeada lejos del pozo, de modo que no regrese al terreno cercano. Una medición mal hecha puede llevar a comprar un equipo de bombeo mal dimensionado o a sobreexplotar la fuente.
Si el aforo muestra una caída importante de rendimiento respecto al pasado, la causa puede estar en incrustaciones, obstrucción del filtro o desgaste de la bomba. En esos casos, revise la información sobre mantenimiento de pozos, la rehabilitación de pozos y la inspección de pozos con cámara. Para una explicación más general de la prueba, lea también prueba de bombeo de pozos.
Si aún está en fase de construcción, vea cómo encaja el aforo en perforación de pozos en Guatemala.
El caudal de un pozo cambia con la época, el uso del acuífero y el estado del equipo. Por eso esta guía no da cifras de referencia: cada aforo describe un pozo en un momento determinado. Para conversar sobre las pruebas de su pozo, escriba a Emosa por WhatsApp o llame y describa su caso.
La prueba de bombeo es la técnica de extraer agua y registrar niveles. El aforo es el conjunto de pruebas y mediciones con el que se determina el caudal del pozo y su comportamiento, e incluye por lo general varias pruebas de bombeo. En la práctica, muchas personas usan ambos términos casi como sinónimos.
Sirven para saber a qué profundidad está el agua en reposo y cuánto desciende al bombear. Con ambos niveles se define a qué profundidad colocar la bomba, sin que quede al aire, y se calcula el abatimiento, un dato clave para valorar el rendimiento del pozo.
No hay una regla que valga para todos los pozos. Se recomienda repetirlo cuando hay síntomas, como menos caudal o niveles más bajos, después de un mantenimiento importante o antes de un aumento de consumo. También es útil como control periódico, para comparar contra los resultados anteriores.
Requiere equipo específico y registro cuidadoso, por lo que normalmente lo hace personal capacitado. Una medición imprecisa lleva a conclusiones equivocadas. Usted puede, sin embargo, llevar un control simple: anotar cuándo baja el rendimiento y cuándo se hace el mantenimiento, para compartirlo con quien revise su pozo.
No. El aforo mide cantidad y comportamiento hidráulico, no calidad. Para saber si el agua es apta para consumo se necesita un análisis de laboratorio, que se compara con la norma COGUANOR NTG 29001. Un pozo con buen caudal puede tener agua que requiera tratamiento antes de beberla.
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